$19.99SpellRogue Dados que se Doblan a Tu Voluntad
Convierte dados en maná, moldea hechizos a partir de una reserva creciente y lucha en un mundo sombrío donde cada partida es diferente.
¿Vale la pena SpellRogue?
SpellRogue vale la pena si…
- te gustan los roguelike deckbuilders pero quieres una suerte que se pueda manipular, no solo sufrir
- disfrutas de los combates por turnos donde el verdadero rompecabezas es gestionar tus recursos
- prefieres turnos pausados y meditados antes que acción frenética
- quieres un mundo de fantasía oscura con arte dibujado a mano y partidas que terminan cuando mueres
- rejuegas para perseguir una build más, una partida mejor
Capturas de pantalla
Los dados son tu maná, y puedes hacerles trampa
No hay barra de maná que rellenar. En cada turno lanzas un conjunto de Dados de Maná, y cada hechizo tiene ranuras que piden valores concretos, así que todo el combate se convierte en un rompecabezas de qué alimentar y qué reservar. Lo divertido es cuánto control tienes sobre la tirada: relanzar, duplicar, dividir un dado en dos, invertir su valor o encantar dados con efectos especiales. La suerte sigue existiendo, pero se deja moldear. En un turno puedes dividir un seis en dos treses, colocarlos en dos hechizos distintos y barrir una oleada que hacía un momento parecía intocable.
Enemigos que atacan a tus dados, no solo a ti
Los horrores de los Voidbringers no solo infligen daño. Van a por la maquinaria de tu turno. Setas retorcidas infectan tus hechizos con debuffs que se propagan, elementales ígneos los prenden fuego para que lanzarte duela, y Voidbringers malditos condenan tus dados a tiradas pésimas. Eso cambia el sentido de cada combate: a veces el mejor movimiento no es el hechizo más grande, sino eliminar a la criatura que corrompe tu mazo antes de que la podredumbre se extienda. Las batallas siguen siendo por turnos y fáciles de leer, y el juego incluso te muestra el resultado de tu turno antes de confirmarlo.
Cuatro Dice Slingers, cuatro formas de romper las reglas
Cada héroe manipula los dados a su manera. Azar the Cinder Conjurer quema su propia sangre para convertir pequeñas ascuas en infiernos rugientes. Hazel the Earthen Mage hace crecer dados hasta una fuerza enorme o marchita enemigos hasta reducirlos a polvo, con la propia tierra alzándose para respaldarla. Lapis the Azure Seer comanda las mareas, acumulando defensas inquebrantables, ahogando enemigos en veneno y llamando olas que se estrellan. Sefyra the Windcaller teje tormentas y relámpagos, y llega con la versión 1.0. Sus kits iniciales y sus grupos de hechizos difieren lo suficiente como para que cambiar de héroe se sienta como aprender un juego nuevo.
Un mazo que crece partida tras partida
Cada partida empiezas con poco, y sobre la marcha eliges, mejoras y recortas. Hay más de 350 hechizos por descubrir, cada uno con dos rutas de mejora, arte y animación propios, además de más de 145 artefactos que cambian por completo cómo funciona una build. Entre combates decides qué quedarte y qué descartar, porque un mazo hinchado de hechizos casi buenos pierde contra uno ajustado con sinergia real. Las partidas terminan en muerte o victoria, el mapa y las ofertas cambian cada vez, y desbloquear nuevos hechizos y artefactos le da a la siguiente partida un enfoque fresco.
¿Es SpellRogue para ti?
¿Se puede jugar en solitario?
Sí, es un juego singleplayer de principio a fin: partidas en solitario contra los enemigos y jefes del juego, con Daily Challenges si quieres un rompecabezas compartido para resolver por tu cuenta.
¿Cuánto dura una partida?
Una partida completa atraviesa tres actos, y los jugadores describen las sesiones como lo bastante cortas para terminarlas de una sentada. Eso hace que sea fácil perder una tarde con "una partida más".
¿Hay una historia?
Hay un trasfondo de fantasía oscura: los Voidbringers corrompieron el mundo con meteoritos, y viajas por los Deadwoods, el Scorched Desert y más allá para rastrear la plaga hasta su origen. El foco está en la táctica, no en cinemáticas largas.
¿Se juega despacio?
Los turnos tardan más que en la mayoría de los juegos de cartas, porque lanzas, relanzas y encajas dados en lugar de solo jugar cartas. Si te gusta pensar cada turno, ese ritmo es la gracia; si buscas velocidad, puede sentirse pausado.



















