$14.99Gatekeeper Persigue el Caos, acumula builds absurdas
Lucha a través de cinco planetas llenos de enemigos infinitos, recogiendo artefactos que convierten cada partida en un nuevo tipo de caos, solo o con amigos.
¿Vale la pena Gatekeeper?
Gatekeeper vale la pena si…
- quieres un shooter top-down rápido que puedas jugar en ráfagas cortas y ruidosas
- te gusta acumular artefactos hasta que tu build derrita la pantalla
- tienes amigos a los que les encanten las partidas co-op contra hordas de enemigos
- buscas un roguelike fácil de empezar y exigente en las dificultades altas
- prefieres visuales coloridos y legibles antes que un realismo crudo
Capturas de pantalla
Persiguiendo el Heart of Time
El Heart of Time ha sido robado, y los secuaces más poderosos de Chaos lo tienen en su poder. Tu misión es seguir su rastro por cinco planetas muy distintos, cada uno con sus propios enemigos y jefes, hasta llegar a la Throne Room y enfrentarte al propio Chaos. En el camino te esperan las Sirens de élite y las legiones bajo su mando.
Cada lugar te asigna uno de cuatro tipos de misión, y al completarla aparece una Siren para un buen combate. Así, la partida tiene su ritmo: cumples el objetivo, te encargas de lo que el planeta te eche encima y luego te mides con algo mucho más grande. Es una búsqueda sencilla, contada a grandes rasgos, pero le da un destino a tanto disparo.
Construyendo la partida con artefactos
El botín es el corazón del juego. Durante la partida caen más de cien artefactos, cada uno con su propio efecto, y combinar tres de ellos en un Triads lleva tu poder de combate un escalón más arriba. La experiencia que ganas desbloquea todo el potencial de cada Gatekeeper, así que las habilidades y los efectos de los artefactos se apilan en builds que se vuelven absurdas hacia el final de la partida.
También tienes cierta influencia en lo que aparece: los artefactos que prefieras no ver nunca pueden apartarse, lo que mantiene las partidas enfocadas sin eliminar el azar. Al principio el grupo de opciones es pequeño y las builds se sienten modestas; la verdadera diversión llega cuando se abren los desbloqueos y la partida empieza a crecer sin freno. Cuando todo encaja, la pantalla se llena de efectos y los números se vuelven ridículos.
Cuatro Gatekeepers, un lobby
Puedes llevar hasta tres amigos en toda la búsqueda, y aquí es donde el juego brilla. Las sesiones co-op son fáciles de montar: entra a un lobby, elige tus personajes y arranca una partida juntos. Nueve personajes con habilidades distintas permiten que el grupo se reparta entre estilos cuerpo a cuerpo, a distancia y de apoyo, y coordinar quién se encarga de cada Siren es la mitad de la diversión.
Se vuelve caótico, del buen caos. Las legiones llegan por todos lados, las habilidades se superponen y los planes se derrumban a mitad de combate mientras todos corren como locos. Ten en cuenta que algunas reglas de botín aplican en multijugador: los artefactos tardan un momento en reclamarse mientras haya enemigos cerca, así que no siempre puedes recoger y correr. Una partida dura un par de horas, así que encaja mejor en una tarde con un grupo fijo que con emparejamiento aleatorio.



















