$29.99ENDLESS Legend™ Ocho facciones, ocho juegos diferentes
Un juego de estrategia 4X de fantasía donde el invierno cada vez es peor y el mundo cada vez más extraño. Lidera una de ocho civilizaciones radicalmente distintas por una Auriga generada aleatoriamente, haz crecer ciudades, persigue misiones de historia, contrata héroes y lucha en batallas de hexágonos. Cada facción juega con sus propias reglas, así que cada partida se siente como un juego nuevo.
¿Vale la pena ENDLESS Legend™?
ENDLESS Legend™ vale la pena si…
- te gusta la estrategia por turnos con profundidad real y no te importa una primera etapa de unas cuantas horas empinada
- quieres facciones que cambien genuinamente cómo juegas, no solo unidades recoloreadas
- disfrutas una capa de historia y misiones encima de tu construcción de imperio
- te gustan los juegos donde cada partida se desarrolla distinto gracias a los mundos aleatorios
- prefieres superar a tus rivales comerciando y negociando en vez de pelear siempre con ellos
Capturas de pantalla
Ocho civilizaciones, ocho juegos distintos
Las facciones de aquí no son simples cambios de color. Cada una de las ocho juega con sus propias reglas y viene con su propia historia y cadena de misiones, y la asimetría va a fondo: un pueblo apenas puede hacer la guerra, otro apenas puede hacer la paz, y las facciones nómadas vagan sin fundar jamás una ciudad. Elegir una facción no cambia solo tus bonificaciones, sino cómo se siente toda la partida. Tu primer juego es una lección de humildad si eliges una complicada, pero descubrir lo que cada pueblo espera de ti es la mitad de la diversión. Añade mundos y misiones generados aleatoriamente, y no hay dos campañas que se desarrollen igual.
Un mundo moribundo con historias enterradas en él
Auriga no es un mapa amistoso que conquistar. El planeta tiene un historial de apocalipsis, y los inviernos siguen batiendo récords: el que acabas de sobrevivir fue el peor hasta ahora, y el quinto seguido. Más allá de la supervivencia hay misterio. Ruinas, leyendas y secretos perdidos pueblan el mapa tanto en rumor como en realidad, y las misiones te atraen hacia ellos con recompensas si decides perseguirlos. Las líneas de misión de historia de las facciones son un punto destacado, y dan hasta a héroes y ejércitos individuales una razón de existir más allá de los números crudos. Es un 4X que se lee como una novela extraña.
Construcción de imperio, comercio y conquista silenciosa
Empiezas con una ciudad, una población leal y unas cuantas tropas, y creces desde ahí. Las aldeas se convierten en fortalezas o maravillas, las facciones menores pueden asimilarse por sus rasgos y unidades especiales, y los héroes pueden contratarse, equiparse y entrenarse para liderar ejércitos o gobernar ciudades. No todo camino pasa por la guerra: el Dust, los lujos y los recursos estratégicos se comercian en un mercado, y la diplomacia y el comercio pueden mantenerte un paso por delante de tus rivales. Hay varias condiciones de victoria, así que puedes adaptar tu estrategia sobre la marcha, o ganar una campaña sin disparar un solo tiro.
¿Se puede jugar en solitario?
¿Se puede jugar en solitario?
Sí. Está construido en torno a campañas de un jugador contra civilizaciones dirigidas por la computadora, y ahí es donde la mayoría pasa su tiempo. También hay multijugador, incluidas facciones personalizadas que puedes diseñar y luego lanzar contra las que hicieron tus amigos, aunque la curva de aprendizaje es real en ambos casos: espera algo de prueba y error antes de que todo encaje. El juego no castiga demasiado duramente el juego torpe de las primeras horas, pero ejercerá suficiente presión para obligarte a aprender.
¿Tienes que seguir las misiones para ganar?
No. Las misiones son opcionales: reparten bonificaciones y te meten en la historia de cada facción, pero el juego también ofrece varias condiciones de victoria que puedes perseguir a tu manera. Si prefieres hacer crecer una megaciudad, acorralar el mercado del Dust o ganar una campaña sin declarar jamás la guerra, los sistemas lo permiten. Las misiones están ahí para dar forma al mundo, no para mantenerte sobre rieles.




















