$11.99TasteMaker
TasteMaker es un juego de gestión de restaurantes donde conviertes un terreno pequeño en el restaurante de tus sueños. Simple, relajado y fácil de aprender si te gustan los tycoon.
¿Vale la pena TasteMaker?
TasteMaker vale la pena si…
- te gusta planificar con calma en vez de reaccionar rápido
- te gustan los tycoon pequeños y fáciles de aprender
- disfrutas seis escenarios fijos con metas claras por superar
Capturas de pantalla
Levanta el restaurante desde cero
Empiezas con un terreno pequeño y construyes desde cero: cocina, comedor, baños, decoración, todo lo pones tú. Cuando entra el dinero, compras más terreno y creces. Tus clientes se fijan en más que el plato que tienen enfrente, así que el color de las paredes y la decoración también cuentan para que salgan contentos. Es un ciclo simple con una recompensa muy clara: ver cómo un lote vacío se llena de mesas y de gente con hambre.
Menús, personal y clientes exigentes
Tú eliges los platos, pones los precios y aprendes que un menú descuidado hunde restaurantes más rápido que una mala cocina. Contratas personal y defines sus prioridades para cubrir pedidos, servicio y limpieza. Y luego toca el mantenimiento: mantener todo limpio, la calidad de la comida alta, las esperas cortas y las ratas bien lejos del comedor. Si cumples con todo eso, las ganancias llegan. Si fallas, tu lugar soñado se convierte en una historia de terror.
Conviene saber
¿Qué tan grande puede ser tu restaurante?
Empiezas en pequeño y creces a medida que las ganancias lo permiten. Puedes comprar más terreno para ampliar el local, así ese primer restaurante apretado puede volverse una operación mucho más grande, con más mesas y más bocas que alimentar.
¿Qué les importa de verdad a los clientes?
Casi todo. La calidad de la comida, el tiempo de espera, la decoración, la limpieza y tener suficientes baños influyen en su satisfacción. Si los haces esperar demasiado o dejas que aparezcan la suciedad y las ratas, te lo harán saber no volviendo.
¿Qué decides al contratar personal?
Tú eliges quién entra al equipo y defines sus prioridades, así decides quién cocina, quién sirve y quién limpia. Un buen equilibrio mantiene los platos en movimiento y el piso limpio en hora pico.
¿Cómo funcionan los menús?
Tú eliges qué platos servir y cuánto cobrar por ellos. Los precios tienen que ir acorde con la comida y con la clientela, porque una mala elección de platos o de precios se come tus ganancias.

















