$7.99Stacklands Un pueblo construido con cartas
Stacklands convierte la construcción de aldeas en apilar cartas: pones a alguien de tu aldea sobre un arbusto de bayas para conseguir comida, vendes las cartas que te sobran por monedas y compras sobres para crecer. Cada luna tienes que alimentar a tu gente, y aparecen duendes, ratas y osos. Tierno, dibujado a mano y fácil de empezar, con más de 200 cartas, ideas y misiones por completar.
¿Vale la pena Stacklands?
Stacklands vale la pena si…
- te gustan los simuladores de colonias reducidos a cartas y partidas cortas
- te gusta descubrir recetas y convertir una mesa caótica en una aldea que funciona
- te gustan los plazos para comer y el combate ligero que te obligan a decidir
Capturas de pantalla
Alimenta la aldea antes de que termine la luna
Tu colonia es una mesa llena de cartas. Arrastras a alguien de tu aldea hasta un arbusto de bayas y salen bayas para comer, luego apilas madera, piedra y otra persona para levantar una casa. Las monedas salen de vender las cartas que te sobran, y con las monedas compras sobres de cocina, agricultura o construcción.
El ritmo lo marca el temporizador de la luna. Al final de cada luna cada persona necesita comida, así que planeas granjas, gallinas y platos cocinados contra ese plazo. Te queda un asentamiento pequeño que vive o pasa hambre según lo bien que lo hayas apilado.
Ideas, misiones y peleas automáticas
Las ideas te dicen qué se combina con qué, y las misiones le dan rumbo a la partida con más de 50 trabajos por terminar. Avanzas entre más de 60 ideas y 13 sobres distintos mientras tu mesa se llena de herramientas, tierra, casas y cena.
Cuando alguien de tu aldea choca con una criatura, pelean solos. Aparecen duendes, osos, ratas y cosas peores, así que repartes armas o juntas a tu gente para atacar en grupo. Es defensa de colonia a base de ordenar: las cartas correctas en la pila correcta ganan.
Conviene saber
¿Cómo se maneja la aldea en la práctica?
Todo es una carta sobre una misma mesa. Tu gente recoge, cocina, construye y pelea al apilarse sobre otras cartas, y el tiempo sigue corriendo mientras arrastras. Vendes lo extra por monedas, compras sobres y gastas lo que consigues en comida y refugio antes de que llegue la cuenta de la próxima luna.
¿Puedes jugar en solitario y a tu ritmo?
Es solo para una persona, con partidas de unas 5 a 7 horas para completar las misiones. Hay espacio para pausar, reordenar y pensar, lo que ayuda cuando los sobres se abren de golpe y la mesa se llena.
¿Contra qué peleas y cómo?
El combate empieza al contacto y se resuelve solo. Preparas en vez de dar clic para atacar: fabricas armas, alimentas a tu gente para que aguante y mandas a varias personas juntas contra duendes, osos, ratas y otras criaturas.
¿Le sirve a fans de simuladores de colonias?
En el sentido de supervivencia con un grupo pequeño, sí. Pasas de una sola persona a una aldea que funciona, equilibras comida y expansión, y pierdes gente cuando falla la cosecha. Deja de lado habilidades y ánimo individuales y apuesta por cartas, recetas y hambre luna tras luna.



















