GratisEndless Sky Transporta carga, persigue la galaxia
Comercia, lucha y explora tu camino por cientos de sistemas estelares a tu propio ritmo, en un sandbox espacial libre.
¿Vale la pena Endless Sky?
Endless Sky vale la pena si…
- te gustan los juegos pensados para el largo plazo, donde un inicio lento se convierte en una bola de nieve
- disfrutas leyendo tus historias, no viéndolas
- quieres relajarte con rutas comerciales y exploración a tu propio ritmo
- recuerdas con cariño Escape Velocity, Elite o Freelancer
- te gusta más trastear con las configuraciones de naves y flotas que el combate frenético
Capturas de pantalla
De una lanzadera débil a una nave insignia
Tu primera nave es, según admite la propia tienda, relativamente débil. Ese es el punto. Transporta carga, lleva pasajeros, escolta convoyes, caza recompensas, mina asteroides o saquea y captura naves enemigas, y cada crédito vuelve al casco. Equipar una nave nueva con mejores motores, armas y hardware es un placer silencioso en sí mismo, y la flota con la que terminas depende totalmente de ti: una nave insignia muy personalizada o una pequeña armada de cargueros y naves de guerra. El inicio del juego es una construcción lenta, y los piratas pueden acabar rápido con un despegue fallido, pero cuando el dinero empieza a acumularse, mejorar deja de ser una tarea pesada y se convierte en el juego.
Una galaxia que guarda silencio
La historia principal te sumerge en una guerra civil del siglo 31, y puedes tomar partido o ignorarla por completo y dedicarte a comerciar entre las estrellas. La trama principal dura unas 8 a 16 horas, con más de cien horas de otras historias, grandes y pequeñas, repartidas por cientos de sistemas. La escritura es sólida, y el juego apuesta por mostrar en lugar de contar: salta a un sistema donde está pasando algo genuinamente extraño, un agujero negro entre ellos, y el juego no se detendrá a explicarlo. Esa contención es uno de sus puntos fuertes. Una advertencia honesta: algunas misiones son fáciles de perder o de activar, así que una respuesta equivocada en el momento equivocado puede cerrar silenciosamente una historia.

















