$2.99Angvik
Angvik es un juego de acción y plataformas en 2D corto y brutalmente difícil sobre tomar el equipo de tu padre y marchar hacia un castillo tomado por un bárbaro. Una vida, sin segundas oportunidades. Los pájaros y los objetos ayudan, todo lo demás intenta acabar contigo.
¿Vale la pena Angvik?
Angvik vale la pena si…
- te gustan los plataformas cortos y castigadores que puedes reintentar una y otra vez
- te gusta ponerte a prueba con muerte permanente y retos más duros
- te divierte que un mundo alegre no pare de matarte
Capturas de pantalla
Una vida en una trampa mortal alegre
Sales a cruzar una tierra luminosa y alegre que mata sin pedir disculpas. Corres, saltas y peleas contra criaturas en tu camino al castillo, con la ayuda de pájaros y objetos que recoges. La muerte es permanente, así que cada paso cuenta y cada intento empieza desde cero. Lo corto que es lo mantiene ágil: pierdes un intento y empiezas otro antes de que se te pase el enojo.
Difícil hasta en la suerte
Las plataformas son rápidas y los monstruos se mueven de formas que parecen casi predecibles, hasta que el azar arruina tu plan. El botín de los cofres puede decepcionar, las armas se desgastan, y un mal rebote o una oveja en vez de un objeto pueden acabar con un intento prometedor. Esa mezcla de habilidad y mala suerte es toda la tensión. Terminarlo, y más con un inicio campesino o con más estrellas, se siente merecido justo porque el juego nunca promete ser justo.
¿Qué debes saber antes de empezar?
¿Qué haces en Angvik?
Viajas a pie hacia un castillo tomado por un bárbaro, peleando contra criaturas y recibiendo ayuda de pájaros y objetos en el camino. Es acción de plataformas lateral: saltar vacíos, calcular ataques y cuidar armas que se desgastan, todo con una sola vida.
¿Qué tan difícil es, en serio?
Mucho. El reto es el punto, con inicios más duros y dificultades de estrellas para repetirlo. La habilidad importa mucho, pero el botín y el movimiento de los monstruos añaden azar, así que hasta jugando bien todo puede venirse abajo. Los intentos cortos hacen que sea fácil sacudirse la derrota e intentarlo de nuevo.


















